A las 5 de la mañana aterrizamos en Douala, y no habíamos pegado un ojo y El continuaba hasta Pointe Noire (aún le quedaban de viaje unas cuantas horas). (Algunos estaréis intrigados, pero no pienso contar nada mas sobre este tema jajajajaaaaaaaaaaaa)
Al bajar del avión un calor húmedo tremendo. Primero hay que estar atentos con los que se ha cercan a recoger las maletas, porque te piden dinero todos aquellos que las toquen, después pendientes que estén cerca porque tienes que pasar delante de la policía. Cuando llegas, el policía te mira como sospechoso de algo, te pide los papeles, abre la bolsa, todas, que lleva, donde va. Parece que se calman cuando les decimos que somos cooperantes, hemos tenido suerte y nos dejan pasar. Comenzamos con dos hombres con las maletas y acabamos con 5, no se como y a 5 euros por cabeza?????????????.
Nos estaban esperando Teresa que es la coordinadora y Silvano que es el conductor. Nos fuimos a la ciudad a desayunar, después a recoger un coche y a continuación a cambiar dinero, para esto, toda la mañana, teniendo en cuenta que hemos llegado a las 5 no esta mal.
Nos ponemos en marcha hacia Kribi. Atravesar Douala es larguísimo y la carretera esta fatal de asfaltada, hay gente y trafico de motos. Al salir ya en carretera, a parte que no deja de haber gente caminando y motos hay controles de la policía. La policía los pone cuando les da la gana, es decir todos los días y cada pocos metros a veces a los 50 metros ya tienen puesto otro control. Y claro, como en este viaje (yo que presumía que pasaba desapercibida en estos casos, esta vez me he estrellado). Pues eso, que nos paran y piden la documentación del coche, a continuación la nuestra, y claro se paran conmigo, y bajen del coche y de quien son estas maletas que casualmente eran las mías, como son tan grandes empiezan por decir que es raro que me hayan dejado pasar la aduana, que, que llevan en las maletas, que las abran, que levanten lo que hay ahí, etc. Y seguían mareando la perdiz, solo perdiendo el tiempo esperando le demos dinero para seguir el viaje, pero como Teresa tiene esa paciencia pués nosotros también dispuestos a pasar el resto del día con ellos, cuando encaran en algo raro que había en una de las bolsas, yo no daba crédito llevaba dos bolsas enormes de material médico y se va a fijar en medio queso al vacío que llevaba para Teresa. Menos mal que por suerte y gracias al calor, el queso tenía una pinta inmunda y le dio tanto asco que me hizo cerrar la maleta y nos dio permiso para marchar.
El paisaje es maravilloso, pasamos por un palmeral tremendamente grande que lo utilizan para aceite. Cuando llegamos a Kribi era ya la una aproximadamente de la mañana del día 13. Como no estaban el resto de los cooperantes, nos fuimos a llevar el material al hospital. Está situado en el campo, a unos 8 km por lo que se supone es una carretera asfaltada, porque se pagó, se inauguró, pero nunca se hizo, y está llena de unos baches tremendos. Nos presentaron a la gente y volvimos a la casa porque llegaban los que habían ido al orfanato. El resto de los cooperantes lo formaban Elisa que es ginecóloga, Marcos que es cirujano, Raquel y Miquel que son bióloga y profesor, pero que aquí han estado haciendo mantenimiento eléctrico (fantástico trabajo el realizado) y otra mujer catalana que es fotógrafa, pero no recuerdo su nombre que ha venido a hacer un reportaje para una exposición. Bueno ya conocéis a todos. Estuvimos comiendo y charlando cuando nos avisan que hay una embarazada, mujer de un francés dueño de un hotel que viene con fiebre, sin dudarlo nos fuimos Elisa, Marcos, y yo me ofrecí y por supuesto me fui .E l resultado final fue la realización de una cesárea, con una niña de 4,800.
Bueno impresionante, la intervención se hizo utilizando como anestesia Valium y Ketamina que creo que es la anestesia de África (ya seguiré contando). Total cuando volvimos a la casa era la 1,30 del día 14 de noviembre. A dormir mí estrella.
Si consigo descargar una foto os muestro el comedor
Al bajar del avión un calor húmedo tremendo. Primero hay que estar atentos con los que se ha cercan a recoger las maletas, porque te piden dinero todos aquellos que las toquen, después pendientes que estén cerca porque tienes que pasar delante de la policía. Cuando llegas, el policía te mira como sospechoso de algo, te pide los papeles, abre la bolsa, todas, que lleva, donde va. Parece que se calman cuando les decimos que somos cooperantes, hemos tenido suerte y nos dejan pasar. Comenzamos con dos hombres con las maletas y acabamos con 5, no se como y a 5 euros por cabeza?????????????.
Nos estaban esperando Teresa que es la coordinadora y Silvano que es el conductor. Nos fuimos a la ciudad a desayunar, después a recoger un coche y a continuación a cambiar dinero, para esto, toda la mañana, teniendo en cuenta que hemos llegado a las 5 no esta mal.
Nos ponemos en marcha hacia Kribi. Atravesar Douala es larguísimo y la carretera esta fatal de asfaltada, hay gente y trafico de motos. Al salir ya en carretera, a parte que no deja de haber gente caminando y motos hay controles de la policía. La policía los pone cuando les da la gana, es decir todos los días y cada pocos metros a veces a los 50 metros ya tienen puesto otro control. Y claro, como en este viaje (yo que presumía que pasaba desapercibida en estos casos, esta vez me he estrellado). Pues eso, que nos paran y piden la documentación del coche, a continuación la nuestra, y claro se paran conmigo, y bajen del coche y de quien son estas maletas que casualmente eran las mías, como son tan grandes empiezan por decir que es raro que me hayan dejado pasar la aduana, que, que llevan en las maletas, que las abran, que levanten lo que hay ahí, etc. Y seguían mareando la perdiz, solo perdiendo el tiempo esperando le demos dinero para seguir el viaje, pero como Teresa tiene esa paciencia pués nosotros también dispuestos a pasar el resto del día con ellos, cuando encaran en algo raro que había en una de las bolsas, yo no daba crédito llevaba dos bolsas enormes de material médico y se va a fijar en medio queso al vacío que llevaba para Teresa. Menos mal que por suerte y gracias al calor, el queso tenía una pinta inmunda y le dio tanto asco que me hizo cerrar la maleta y nos dio permiso para marchar.
El paisaje es maravilloso, pasamos por un palmeral tremendamente grande que lo utilizan para aceite. Cuando llegamos a Kribi era ya la una aproximadamente de la mañana del día 13. Como no estaban el resto de los cooperantes, nos fuimos a llevar el material al hospital. Está situado en el campo, a unos 8 km por lo que se supone es una carretera asfaltada, porque se pagó, se inauguró, pero nunca se hizo, y está llena de unos baches tremendos. Nos presentaron a la gente y volvimos a la casa porque llegaban los que habían ido al orfanato. El resto de los cooperantes lo formaban Elisa que es ginecóloga, Marcos que es cirujano, Raquel y Miquel que son bióloga y profesor, pero que aquí han estado haciendo mantenimiento eléctrico (fantástico trabajo el realizado) y otra mujer catalana que es fotógrafa, pero no recuerdo su nombre que ha venido a hacer un reportaje para una exposición. Bueno ya conocéis a todos. Estuvimos comiendo y charlando cuando nos avisan que hay una embarazada, mujer de un francés dueño de un hotel que viene con fiebre, sin dudarlo nos fuimos Elisa, Marcos, y yo me ofrecí y por supuesto me fui .E l resultado final fue la realización de una cesárea, con una niña de 4,800.
Bueno impresionante, la intervención se hizo utilizando como anestesia Valium y Ketamina que creo que es la anestesia de África (ya seguiré contando). Total cuando volvimos a la casa era la 1,30 del día 14 de noviembre. A dormir mí estrella.
Si consigo descargar una foto os muestro el comedor
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