De entrada los escritores y guionistas os tenéis que cortar un poco, yo no sé y además no me gusta escribir, pero sí me apetecía tener esta historia escrita. Pues Ahí va
Advierto que estoy escribiendo de memoria, pues lo he ido haciendo día a día, pero se me ha perdido el blog o algo ha pasado. Comencé el blog a las 12,30 aproximadamente cuando estaba en el trabajo y parecía que iba bien, pero a medida que han pasado el tiempo me puesto un poco más ansiosa. Me marché del trabajo a las 13,30 ya había terminado, y así tenia mas tiempo para ir a comer a casa de Raquel. Después me acompañaría ella al aeropuerto. Como no lo teníamos muy claro nos fuimos prontito, y tan prontito que llegué tres cuartos de hora antes de abrir las taquillas, por eso fui la primera, y no tuve problemas con el peso 20 kilos en cada maleta OK.
A continuación ya me fui tranquilamente a pasar los controles y ahí comenzó la historia, empieza por pitar absolutamente todo, primero el cinturón, después que lleva en la maleta de mano, pues el ordenador, que saque el ordenador, y vuelva a pasar por el scaner, otra vez, sale algo raro, y son los cables, y vuelve a pasar, y sale raro de color azul…. En total un sinvivir, ya abrí todo y les dije que miraran, por fin pasé todos los controles y comencé la marcha en busca de la puerta de embarque, primero bajas dos pisos, cojes el tren, llegas y sigues bajando dos pisos para pasar un solo control e inmediatamente volver a subir, tiene que ser así, pero de locos. Ya por fin llego a la zona de embarque pero aún no sabemos la puerta, porque al ser tan prontito pues no estaban puestos. Me llamó Eva para decirme si podía ayudarle, porque venía el coche alquilado y tenía que dejarlo, y al tener la niña----etc. Total que ya no podía volver y yo la esperaría en la puerta. Cuando llegó nos saludamos y conocí a Alba su niña de 22 meses. Al poco tiempo embarcamos. Íbamos llenos, yo iba al final en la cola y miraba y no hacía nada más que entrar gente y aquello estaba lleno y lleno de maletas y bultos (parecía el camarote de los hermanos Max). Era el vuelo a Casablanca. Como estaba tan lleno el avión no encontraba donde poner mi maleta, y un hombre muy amable y que estaba sentado en la misma fila me ayudó, pero a la hora de sentarnos, pegó el cambiazo al alemán o inglés y se sentó a mi lado.Fuimos todo el trayecto hablando, se llama D, tiene 60 años, es economista y ahora trabaja de maderero, tiene 3 hijos y un nieto, es buen conversador y tenemos gustos en común. Cuando bajamos en Casablanca, continuamos de charla, y charla y volvimos a subir al avión hacia Douala y aunque no nos había tocado juntos, y además íbamos cada uno en una fila de tres solos, pues se vino a mi fila a continuar la charla (Eduardo solo charlar, jejeje) y de vez en cuando me regalaba una flor “me pareces muy sensible e inteligente” al rato que le parecía cada vez “más guapa”, que era “muy interesante….” Bueno, que queréis que os diga, si le gustaba hasta mi pelo jajajaja, que me alegró la vida, aunque no te lo creas, pero durante unos momentos te sientes estupenda. Me ha invitado a una casa que tiene en Portugal, pero para variar no recuerdo el sitio, quiere acompañarme………………. a donde sea………………jejejeje. Que bien sienta de vez en cuando estas cosas.
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