Nos pasamos por el hospital. Vamos todos en el jeep, Javier y yo saltando como siempre, ya parecemos unos auténticos cameruneses.
Nos vamos a las cascadas, son preciosas, las chicas compran cuadros varios, mientras yo paseo y me fijo….. están pescando, contemplo el maravilloso paisaje, cuando terminan nos dirigimos hacia la playa.
Vamos por el camino que va hacia Guinea, a la ciudad de Campo. Es una verdadera tortura, vamos que ni la de Sakira. Pero vale la pena. No me lo puedo creer, que barbaridad de playa, Javier y yo (me llama croqueta y se ríe) nos marchamos a caminar, aunque vamos un poco escorados, porque tiene mucho desnivel, pero a la vuelta nos nivelamos.
Las chicas se quedan tomando el sol, bueno el nublado. Se acercan unos niños y sacamos fotos, cuando se las enseñamos alucinan.
Hemos estado todo el tiempo en el agua, estábamos como garbanzos en agua. Ya os enseño alguna foto. Javier me ha hecho un robado que intentaremos vender a muy alto precio. Viene el padre de Olive, que siempre se acerca a saludar.
Volvemos a casa, porque hemos quedado hoy para ir a cenar con Lorena (la mujer que cuida de Alba y que ha estado poniendo unos emplastes pigmeos a Estefanía y que de momento le van muy bien.
Como somos muchos quedamos en que uno tiene que ir en moto, pero al final, Javier y yo vamos de perritos en la parte de atrás, total8 en el ranchera, cuando vuelva, iré recogiendo a toda la gente, porque ir sola en el coche, me parecerá muy extraño y me dará miedo. Fuimos a un restaurante que se llama la Maison del Afrique. Estaba un poco oscuro, y no sabíamos que estábamos comiendo, porque había un pollo que tenía espinas, un pez, que estaba riquísimo, endolé (riquísimo, son hojas secas de un árbol), nos tomamos las cervecitas calentitas como corresponde. Hace una noche espléndida. A la vuelta, nos quedamos charlando en el patio-comedor
No hay comentarios:
Publicar un comentario